sábado, 12 de agosto de 2017

11:08
Isabelino Gradín fue un deportista completo. En su registro contó con cinco récords sudamericanos, obteniendo el oro en el Primer Torneo Sudamericano de Atletismo de 1919 en Montevideo en las pruebas de 200 y 400 metros. Un año después, en el Sudamericano de Atletismo disputado en Chile volvería a conquistar estas preseas. Nuevamente se subiría a lo más alto del podio en Río de Janeiro en 1922, repitiendo el primer lugar en 200 y 400 metros llanos. Campeón de la Copa América de fútbol con Uruguay en dos ocasiones -1916 y 1917- y campeón uruguayo con Peñarol en 1918 y 1921, año en el que se aleja del club aurinegro al que defendiera desde 1915.

Atilio Narancio, uno de los fundadores de Nacional, es recordado por todos como “El Padre de la Victoria” por su apoyo incondicional -tanto económico como de confianza extrema- para que Uruguay ganara su primer título mundial de fútbol. Presidente del club decano en 1939 y en el período 1934-1935. Político vinculado al Partido Colorado -considerado la mano derecha del fundador del Uruguay moderno, José Batlle y Ordóñez- y presidente también de la AUF. Impulsor de la Copa América de 1923, también dirigió los destinos del Club Atlético Atenas, Montevideo Rowing y la Federación Uruguaya de Remo. Destacado pediatra y un gran humanista. En varias ocasiones atendió a aquellos pacientes carentes de recursos económicos sin solicitar dinero a cambio. Diputado, Senador y miembro del Consejo de Administración de Uruguay y, como si todo esto fuera poco, directo responsable de la llegada de Atilio García a Nacional. “Si se llama Atilio tiene que ser bueno” le dijo a los dirigentes de Boca Jrs, al seleccionarlo de una lista de futbolistas ofrecidos por sus pares boquenses.
 Isabelino Gradín

¿Qué cruzó los caminos de estos deportistas? En 1939, Gradín se encontraba enfermo y viviendo en una situación de pobreza. Narancio organiza un encuentro clásico para recaudar fondos para el ex adversario. Isabelino Gradín hijo, recuerda este hecho en el libro “Isabelino Gradín, testimonio de una vida” de Carina Blixen.

                                    “Antes vivíamos en Emilio Raña, que es cuando él se enferma. Le hacen el partido. Un beneficio. Es cuando le dan la plata en el hospital. Atilio Narancio, el presidente de Nacional es el que organiza eso. Cuando él murió, la primera corona que llegó fue de Nacional. Hicieron un partido Peñarol y Nacional. Llenó el estadio. Sacan para una casa. A él le daan la libreta, porque estaba mal, y piensan que se moría. Atilio Narancio habla con Peñarol y Peñarol acepta”. (Isabelino hijo, octubre 1995).


Tal era el grado de grandeza del Dr. Atilio Narancio. Una figura hecha a la medida del club que fundó y acompañó hasta su muerte. Un ejemplo para estos tiempos de absurdas confrontaciones . Nacional se hizo grande siendo fuerte, pero también generoso.

Ernesto Flores

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