jueves, 29 de junio de 2017

13:02
Cada vez que un medio -sobre todo si es extranjero- hace mención a la cantidad de torneos internacionales obtenidos por los distintos clubes de América, se elevan los lamentos y berrinches de un grupo de gente que parece embarcada en una cruzada destinada a dar por tierra con los logros de la época más destacada del fútbol uruguayo. Rencorosos que no dudarían en ceder la gloria obtenida en Colombes y Ámsterdam si con eso pudieran poner un definitivo manto de amnesia a “Las Copas (no tan) Olvidadas”.

Este menosprecio a las antiguas copas Chevallier Boutell, Aldao y Cousenier -de las que el club decano ostenta 12 logros, más que las que suman todo el resto de los clubes uruguayos- se extiende a las copas Ricardo Aldao disputadas en las décadas del 40 y de las cuales Nacional conquistó tres (1940, 1942 y 1946). Ante la inconsistencia del argumento que las primeras dos no fueron “definidas por las asociaciones” -como si luego de redactado y aprobado un reglamento necesitara de una segunda instancia de ratificación, nunca previsto en el planteo original- se busca atacar por otro flanco, poniendo en duda la oficialidad, poder de convocatoria, valor de los trofeos o, como llegué a leer recientemente, la condición de internacional de los mismos, ya que eran “copas rioplatenses”, argumento que no merece ningún comentario.

Existen innumerables pruebas para refutar estas manifestaciones. Citemos algunas:

El 27 de diciembre de 1940, en la previa al partido final entre Nacional y Boca Jrs.“El Diario” de Montevideo, titulaba “Nacional y Boca en el match del año. Los abanderados del fútbol uruguayo y argentino lucharán con ahínco para clasificarse Campeones del Río de la Plata”.



Referente a esa misma final, y en lo que tiene que ver con el carácter oficial de la misma, en las memorias de la AFA del 2 de enero de 1941 (lamentamos no poder incluir notas de la AUF, puesto que se han tornado inexplicablemente inaccesibles) se lee: “NACIONAL DE MONTEVIDEO v. BOCA JUNIORS 1ra. 28/12 EXP 3890. Se toma nota de la severa amonestación aplicada por el Tribunal internacional para este partido, dictada contra el jugador Pedro A. Suárez”. Resulta altamente improbable que la Asociación del Fútbol Argentino tome nota de sanciones acontecidas en un partido de carácter no oficial, como también es inexplicable la designación -que también consta en la Memoria de la AFA de diciembre de 1940 - del Sr. Enrique M. D´Elias “para integrar el tribunal por el partido por Trofeo Río de la Plata” (denominación con la que también se conocía a la Copa Ricardo Aldao), si dicha copa no era tomada “en serio”.


La final del año 1942 fue presenciada, según la sección deportiva del diario “El Diario”; “solo por 18.000 personas”, en contraposición a la de dos años antes en que en un Centenario colmado; “a pesar de la tarde canicular, los aficionados al fútbol permanecieron firmes en la catedral de cemento”. Puede considerarse un escaso marco de público, pero muy superior al que constatamos en ocasiones en estos tiempos. Sobre todo en otras canchas que no son la nuestra.

Volviendo a la confirmación como partidos internacionales oficiales que surge a través de las Memorias de AFA, citemos algunos puntos de la sesión del Consejo Directivo del máximo órgano futbolístico argentino. Boletín 707, de fecha 6 de marzo de 1942: “COPAS “RÍO DE LA PLATA” Y “ESCOBAR GERONA”.- Se aceptó lo propuesto por la “Asociación Uruguaya de Football” en sentido de que el 29 del actual jueguen en Buenos Aires “River Plate y Nacional” y en Montevideo “Peñarol con San Lorenzo”. Veinte días después, la asociación rectora del fútbol, argentino designaba a los miembros que integrarían los Tribunales de Pena para ambos torneos y a la cancha de San Lorenzo de Almagro para disputar el encuentro que enfrentaría a Nacional con River Plate. Si esto no es oficial...




En cuanto al comentario de que se trataba de “copas sin valor”, basta recordar lo escrito por el ex presidente aurinegro José Luis Buzzeti en su libro “Crónica y comentario de Peñarol 1891-1961, donde destaca que la Copa Aldao obtenida por Peñarol en 1928 era el trofeo más importante que lucían en sus vitrinas hasta entonces.

Ernesto Flores

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